View English Version Here
“Estoy en competencia conmigo mismo… y estoy perdiendo”. – Roger Waters
Los contratos que restringen que los empleados puedan competir con sus patronos son comunes en los lugares de trabajo en los Estados Unidos. Constituyen una medida eficaz mediante la cual los empleadores pueden proteger sus intereses comerciales legítimos con respecto, entre otras cosas, a sus relaciones con sus clientes, sus secretos comerciales y propiedad intelectual así como sus inversiones en la capacitación y la educación que a menudo proporcionan a sus empleados.
En la mayoría de los estados, los tribunales exigen el cumplimiento de contratos redactados con estrictas cláusulas restrictivas para proteger los intereses comerciales legítimos del empleador. Sin embargo, los contratos de no competencia han caído bajo ataque últimamente. En Nueva York, una editora de noticias jurídicas transó recientemente un caso con la Fiscalía General de Nueva York en el que aceptó no exigir el cumplimiento de contratos de no competencia a reporteros y a ciertos otros empleados de la empresa (con el argumento de que el empleador no podía tener intereses comerciales legítimos que proteger al exigir a los empleados en esos puestos que acataran cláusulas restrictivas). En la Florida, una corte de apelaciones recientemente falló que las fuentes de derivaciones (“referrals”) no constituyen intereses comerciales que se puedan proteger con contratos de no competencia. Varios estados han promulgado legislación que restringe la exigibilidad de los contratos de no competencia, entre los que se encuentra Hawaii (que prohibió este tipo de contratos en puestos tecnológicos), Nuevo México (que prohibió las cláusulas restrictivas en trabajos en el sector de la salud), Oregón (que les impuso una limitación de 18 meses a los contratos de no competencia), y Utah (que limitó a un año la vigencia de las cláusulas restrictivas).
En mayo, la Casa Blanca emitió un análisis de los contratos de no competencia que, aunque reconoció la utilidad de estos, se concentró en el efecto negativo de estas restricciones en los empleados y potencialmente en la economía. continúe leyendo