La explosión de la popularidad de los medios sociales, en mi opinión, ha sido una bendición y una desgracia para los negocios. Por una parte, los medios sociales ayudan a comercializar bienes y servicios así como a llegar a clientes tanto actuales como en potencia con relativa facilidad y bajos costos. Por otra parte, los medios sociales facilitan a los clientes y a los empleados una plataforma para ventilar quejas y sacar trapos sucios que se dan a conocer al mundo entero y otras formas de poner al negocio en una luz negativa.
Un centro médico en Cincinnati recientemente experimentó la maldición de los medios sociales.
Una paciente del Centro Médico de la Universidad de Cincinnati demandó al centro aduciendo que uno o más de los empleados del hospital había publicado en Facebook un foto de su expediente médico, que incluía su nombre y su diagnóstico… sífilis. Para que las cosas fueran peores (de ser eso posible), el grupo de Facebook en el cual se publicó la información se llamaba “Team No Hoes”… en inglés vulgar “el Equipo donde no se permiten putas”. Los comentarios que acompañaron a la foto se refirieron a la paciente como una “puta” y una “ramera”.
La paciente demandó al Centro Médico, a dos empleados del hospital y a su ex novio. El ex novio presuntamente fue el que persuadió a los empleados del Centro Médico a que publicaran los datos.

