Siempre me ha fascinado cuando esas personas tímidas que conozco de momento se convierten en exhibicionistas al ponerse disfraces de “Halloween”. Ya sea el de “sirvienta francesa sexy” que vende Victoria’s Secret o el de “Capitán Calzoncillos” (de la película de Dreamworks), los disfraces de adultos se han puesto mucho más atrevidos. Esos disfraces “pegan” perfectamente en una fiesta privada o en un club.  Pero cuando esas mismas personas deciden ponérselos para venir al trabajo, más vale que tenga a su abogado laboral en alerta.

Si su centro de trabajo permite a los empleados ponerse disfraces en “Halloween” y si usted patrocina una fiesta del “Día de las Brujas” en su oficina, puede evitar muchos problemas de relaciones con y entre empleados además de posibles demandas judiciales si les recuerda que hagan uso de buen gusto y discreción al escoger los disfraces. He aquí algunas sugerencias adicionales para ahorrarse un susto el 31 de octubre:

  1. Considere redactar un memorándum que les dé a los empleados pautas específicas sobre los disfraces antes de la fiesta. Recuérdeles que aunque sea un fiesta de “Halloween”, aún así están en el trabajo y, por lo tanto, deben cumplir con el Código de Conducta y con la Política contra el Acoso y la -Discriminación.
  2. Aunque es difícil saber por adelantado cuáles van a ser todos los posibles disfraces de mal gusto, recuérdeles que deben evitar los que se burlen de otra cultura o sean demasiado “sexy”. Sé que sueno un poco mojigata, pero… ¿de verdad quiere que le entablen una demanda de acoso sexual por una tonta fiesta de “Halloween”? Otros tipos de temas que se deben evitar para los disfraces en el trabajo: los que estén relacionados con grupos de odio o temas nazistas, figuras religiosas, organizaciones terroristas o cualquier cosa que se parezca a la anatomía sexual de un sexo o del otro.
  3. Dependiendo del tipo de negocio, recuerde a los empleados que la seguridad es lo primero. Por ejemplo, un empleado que trabaje en una fábrica no debe ponerse un disfraz muy holgado o que tenga cola, que se pueda enredar con una correa transportadora.
  4. Algunos empleados no celebran “Halloween” por motivos religiosos (por ejemplo, los testigos de Jehová). Por lo tanto, la participación en las festividades del “Día de las Brujas” no debe ser obligatoria.
  5. Recuerde a los supervisores que deben dar el ejemplo al escoger sus disfraces y actuar profesionalmente en la fiesta.
  6. Si desea ver más sugerencias en nuestros blogs anteriores, haga clic aquí y aquí.

No hace falta ningún truco para celebrar fiestas de “Halloween” en el trabajo. Si se planean debidamente, de verdad que pueden ser un deleite.

Me imagino que se pregunta qué disfraz se va a poner una abogada laboral el “Día de las Brujas”… ¡el de “Supergirl”, por supuesto! Happy Halloween!