¿Qué podemos aprender de los jugadores actualmente desempleados de las Grandes Ligas? La satisfacción de los empleados es cada vez más importante, ya que estos esperan alcanzar satisfacción en sus carreras, no solo económicamente, sino también con beneficios y programas para equilibrar las exigencias entre el trabajo y la vida. Estén sindicalizados o no, es importante analizar la cultura de la empresa y del sector para entender qué es lo que motiva a los empleados.

Algunos de los agentes libres de mayor importancia en el béisbol aún no han encontrado trabajo. ¿Por qué? En años recientes, los jugadores han cedido terreno a los propietarios de los equipos de las Grandes Ligas y, actualmente, más de 100 agentes libres siguen sin haber firmado en el momento en que ya empieza el Entrenamiento de Primavera. Las estadísticas sugieren que la causa de la congelación del mercado laboral del béisbol han sido los años de debilidad en las negociaciones por parte del Sindicato de Jugadores de las Grandes Ligas. Según Fangraphs.com, la participación de los jugadores en los ingresos ha declinado muchísimo desde 1995. En el 2002, los jugadores percibieron el 56 por ciento de los ingresos de la Liga, mientras que en el 2014 cayó a un 38 por ciento. Esta disminución de la participación en los ingresos, junto con 15 años consecutivos de aumento general en las ganancias de la Liga, ha dado lugar a acaloradas tensiones mientras los jugadores esperan que se les pague.

El más reciente Acuerdo de Negociación Colectiva entre los jugadores y los propietarios se firmó en diciembre del 2016 y va a durar hasta el 2021. Los agentes y los jugadores han criticado a la Asociación de Jugadores de las Grandes Ligas (conocida como “MLBPA” por “Major League Baseball Players Association”)  por concentrarse en asuntos de “calidad de vida” en lugar de priorizar los aumentos en la participación en las ganancias. Aunque el Acuerdo del 2016 sí resultó en más días libres, cocineros en la casa club y más espacio en los autobuses del equipo, en cambio pasó por alto los asuntos económicos que han terminado en este invierno del descontento. Quizá se esté gestando una huelga. Aún si el deporte puede evitar su primera huelga desde 1994, va a haber de todas maneras un aumento en la insatisfacción de los jugadores y una disminución en la moral. Esto puede afectar el desempeño de los atletas (y posteriormente la venta de los boletos) una vez que empiece la temporada.

*Gracias especiales a Thomas Raine, que me ayudó a redactar este post. Thomas es candidato de segundo año al Doctorado en Derecho de la Escuela de Derecho de la Universidad de Miami.