En estos momentos los Estados Unidos está llegando a un nivel total de empleo con una tasa de desocupados por debajo del 4%. Tal mercado hipercompetitivo exige el uso de creatividad e innovación para atraer y retener máximo talento. Un nuevo estudio que ilumina cómo los empleados valoran los beneficios podría ayudar a los empleadores a “sacarle el máximo” a los paquetes de beneficios que ofrecen a posibles y a actuales empleados.

Un artículo publicado por Bloomberg ilustra los puntos principales de un trabajo de la Oficina Nacional de Investigación Económica (en inglés “National Bureau of Economic Research”) que revela cuáles beneficios prefieren los empleados, y que de hecho asigna una suma en dólares que estos están dispuestos a renunciar en forma de salario a cambio de cada uno de los beneficios. Los datos del estudio indican que en muchos casos los trabajadores estadounidenses están dispuestos a prescindir de un ingreso “sustancial” a cambio de beneficios no salariales que más que compensan el costo equivalente que representa al empleador ofrecer esos beneficios.

Y muy importante para los empleadores: los datos sugieren que más tiempo libre pagado y un horario laboral flexible podrían resultar para los empleadores en una reducción de costos en mano de obra así como en empleados más felices… y esto es así sin que importe el tipo de cargo. Por ejemplo, aunque una semana laboral de 10 días representa solamente el 4 por ciento de un año laboral estándar, los empleados valoran 10 días libres pagados como equivalentes al 16.4% de su salario. Este resultado no nos sorprende considerando que los llamados “milenarios” actualmente constituyen la mayor parte de la fuerza laboral en los Estados Unidos. Más que cualquier otra generación anterior, los milenarios parecen desear un mayor equilibrio entre la vida laboral y la hogareña. Sin que importe el tipo de cargo o de industria, muchos desean la libertad de vivir y trabajar según sus propias condiciones.

Cuando usted combina los hallazgos del estudio con que la mayoría de los estadounidenses sienten que trabajan demasiado, entonces no sorprende que las empresas estén ajustando la manera que enfocan sus beneficios y la remuneración. Recientemente, Amazon empezó a permitir a algunos de sus empleados trabajar una semana laboral de 30 horas en lugar de 40 horas o más. Bajo este plan opcional de remuneración, los empleados de Amazon perciben el 75% de su sueldo pero retienen todos los beneficios, tales como tiempo de licencia pagado y horas flexibles. Amazon espera que este programa piloto no solo atraiga a personas a quienes históricamente les es difícil ingresar a la fuerza laboral de tiempo completo‒como los estudiantes y los padres de familia‒sino que también aumente su productividad. De acuerdo con un estudio realizado por Stanford University, la producción del empleado se reduce sustancialmente después de una semana laboral de 50 horas, y sigue disminuyendo rápidamente después de eso. Otras empresas con objetivos similares, tales como KPMG y Deloitte, han instituido opciones semejantes de semanas laborales de 30 horas con la expectativa de que un trabajador con una mayor capacidad de actuar por su cuenta y más equilibrio entre el trabajo y la vida se va a motivar a producir a un nivel superior.

Como siempre, los empleadores deben poner en la balanza sus metas comerciales y compararlas con los riesgos de alterar las estrategias de remuneración que tiene la empresa. Las presiones económicas y las restricciones específicas de ciertas industrias pueden impedir a las empresas ofrecer ciertos beneficios, pero siempre deben estar alertas a la nueva información que surja así como a las estrategias que empleen los adoptadores tempranos e innovadores en este mercado laboral cada vez más competitivo.

 

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*Nuestro especial agradecimiento a Thomas Raine, que me ayudó a redactar este post. Thomas es candidato de tercer año al Doctorado en Derecho de la Escuela de Derecho de la Universidad de Miami.