En abril del 2019, los empleadores de Nueva Zelanda van a tener que proveer 10 días de licencia remunerada a las víctimas de violencia doméstica. El propósito de esta licencia con remuneración es permitirles a las víctimas de violencia doméstica reubicarse, procurar asistencia jurídica y tratar su trauma sin temer la pérdida de sus ingresos.

En la Florida, a los empleadores (con 50 o más empleados) se les exige proveer a los empleados elegibles (que hayan trabajado 3 meses o más) 3 días laborales de licencia no remunerada por concepto de violencia doméstica en cualquier período de 12 meses. Esta licencia les da a las víctimas cierto nivel de apoyo o flexibilidad. Sin embargo, el empleador puede exigir al empleado que agote primero todo el tiempo de vacaciones, de enfermedad y de licencia personal antes de tomarse esos 3 días. Además, los días de licencia pueden ser remunerados o no, a discreción del empleador. Para enterarse de más detalles acerca de los requisitos que imponer la legislación, lea el blog de nuestra propia Lisa Berg.

También, las ordenanzas locales pueden otorgar derechos de licencia más amplios a los empleados en su condado. Por ejemplo, en el Condado de Miami-Dade, un empleado (empleado por lo menos 90 días, que haya trabajado 308 horas y que trabaje para un empleador con 50 empleados o más) puede ser elegible a recibir 30 días no remunerados de licencia por concepto de violencia doméstica o reiterada.

Si un empleado padece de problemas psicológicos o de lesiones físicas como resultado de una relación abusiva, La Ley de Licencia Médica y Familiar (“FMLA” por “Family Medical Leave Act” puede considerar que sufre de una aflicción seria de salud). El empleado elegible en ese caso tiene derecho a hasta 12 semanas remuneradas de licencia de acuerdo con esa ley.

Aunque los empleadores no tienen que proveer licencia remunerada por concepto de violencia doméstica, deben considerar si una política de este tipo de licencia podría beneficiar a la empresa.

Los empleados que encaran violencia doméstica tienden a ser menos productivos. En el 2013, el doctor en medicina Robert Pearl enfatizó en un artículo en la revista Forbes que “[c]ada año se calcula que 8 millones de días laborales remunerados se pierden en los Estados Unidos a causa de la violencia doméstica. La violencia doméstica cuesta $8.3 mil millones anualmente: una combinación de costos médicos más elevados ($5.8 mil millones) y de pérdida de productividad ($2.5 mil millones).”

Además, una licencia remunerada y un empleador que brinde apoyo pueden ser factores positivos para que un empleado pueda escaparse de una relación abusiva. Un defensor australiano de los derechos de las víctimas recalcó que “[e]s difícil escapar de una relación abusiva si uno no tiene ingresos. Así que, el poder mantener su puesto de trabajo puede ser la diferencia entre escapar y seguir atrapado en una relación violenta”. Entonces… ¿a los empleadores les conviene más proveer licencia remunerada a sus empleados para apoyar a los que necesiten escaparse de relaciones abusivas? La evidencia no es concluyente, pero es lógico suponer que es probable que ayudar a los empleados que estén en una relación violenta eleve la moral y la productividad de todos los empleados.

Los empleadores deben determinar si deben implementar o no una política de licencia por violencia doméstica así como analizar la política de licencia por violencia doméstica que ya tengan para asegurar que cumpla con la Ley de Licencia Médica y Familiar, la legislación de la Florida y las ordenanzas locales que correspondan.

*Gracias especiales a Thomas Raine, que me ayudó a redactar este post. Thomas es candidato de tercer año al Doctorado en Derecho de la Escuela de Derecho de la Universidad de Miami.